 Todo circuito eléctrico está formado por una fuente de energía (tomacorriente), conductores (cables), y un receptor que transforma la electricidad en luz (lámparas),en movimiento (motores), en calor (estufas). Para que se produzca esta «transformación», es necesario que circule corriente por el circuito. Este debe estar compuesto por «elementos conductores», conectados a una «fuente de tensión o voltaje», y «cerrado». Los dispositivos que permiten «abrir» o «cerrar» circuitos se llaman «interruptores o llaves».
 Los seres vivos también son conductores de la corriente eléctrica. Al estar expuestos a contactos con cables con tensión o aparatos defectuosos, existe la posibilidad que circule corriente a través del cuerpo humano. Este es el riesgo de electrocución. Para ello deben cumplirse en forma simultánea tres condiciones: que el cuerpo humano sea un buen conductor (lo cual se incrementa con la humedad). que el cuerpo humano forme parte de un circuito eléctrico. que el cuerpo humano esté sometido a una tensión o voltaje peligroso (V).
La importancia de los efectos de la corriente sobre la salud depende de varias circunstancias, de las cuales destacamos: la intensidad de la corriente (I) la resistencia del cuerpo humano al pasaje de la corriente (R) el tiempo que esté sometido el ser humano al contacto eléctrico el recorrido de la corriente por el cuerpo humano
La corriente que circula por un circuito eléctrico se relaciona con la tensión o voltaje aplicado a ese circuito a través de la llamada «Ley de Ohm»: I = U / R donde U = tensión ó voltaje, R= resistencia e I = corriente La ubicación de fuentes y conductores, su aislación y señalización, el estado de los distintos elementos y el cuidado con que se usen, son todos elementos a tener en cuenta para la prevención de accidentes por electrocución. 
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