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El paquete se completará con las reparaciones de los deteriorados puentes Bosch (actualmente cerrado al tránsito) y Pueyrredón Viejo (en el que hoy sólo puede circular tránsito liviano). Y se incluirá además un camino de circunvalación —a la orilla del Riachuelo, del lado de Avellaneda, de más de dos kilómetros de extensión— que por debajo tendrá un conducto para conducir los efluentes cloacales rumbo al Río de la Plata, y preservar al Riachuelo. Además, habría mejoras en el puente de La Noria. El puente Roca-Patricios, que tendrá dos carriles en cada dirección, costará unos 25 millones de pesos: la Nación pondrá el 75% (a través de un préstamo del BID) y la Ciudad el resto. Actualmente, el cruce sobre el Riachuelo más utilizado es el nuevo puente Pueyrredón. En diciembre de 1969, cuando el dictador Juan Carlos Onganía lo inauguró, la calificó como "una obra que satisface un viejo anhelo de las ciudades al sur de la Capital, que hoy albergan a millones de habitantes, y de la Capital misma". Desde entonces ya pasaron 36 años, en los que la población del Gran Buenos Aires creció de 5.380.000 habitantes a 8.685.000 (según los censos de 1970 y 2001, respectivamente). "El puente Roca-Patricios —dice el intendente Alvarez— va a beneficiar a tres millones y medio de personas que viven en la zona Sur. Hace mucho tiempo que se escucha que harán esta obra en Avellaneda durante las campañas electorales, a pesar de que es demasiado importante para que la afronte el municipio. Los más veteranos de la zona me dicen que el proyecto existe desde hace alrededor de 80 años". El funcionario admitió que "tantas veces lo han prometido, que los vecinos solamente nos van a creen cuando vean el puente ya construido". En aquellas primeras décadas del siglo XX decenas de miles de obreros trabajaban en las curtiembres y frigoríficos que florecían en esa zona de Avellaneda. Hoy, los alrededores de la avenida Roca ofrecen imágenes de galpones abandonados y pobreza extrema. De hecho, a pocas cuadras de donde estará el nacimiento del puente se ubica Villa Tranquila, cuya urbanización ya está en marcha. Del lado de Buenos Aires, el final de la avenida Patricios es también una zona poco favorecida, desde la cual hoy alcanzan a verse los boteros que reman en las oscuras aguas del Riachuelo, cruzando gente a la Isla Maciel. El objetivo es que el nuevo puente alivie el tránsito del puente Pueyrredón, un infierno en las horas pico, sin contar las frecuentes manifestaciones que interrumpen la circulación. En ese sentido, la idea es que los vehículos que vienen a la Capital desde el Sur, por la avenida Mitre, tengan la opción de desviarse por Debenedetti a la altura de la estación Sarandí, para tomar Roca, una avenida con bulevar que permite tránsito rápido.
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