|
Ánodos utilizados. Chatarra de hierro: por su economía es a veces utilizado como electrodo dispersor de corriente. Este tipo de ánodo puede ser aconsejable su utilización en terrenos de resistividad elevada y es aconsejable se rodee de un relleno artificial constituido por carbón de coke. El consumo medio de estos lechos de dispersión de corriente es de 9Kg/Amp/año
Hierro silicio: este ánodo es recomendable en terrenos de media y baja resistividad. Se coloca en el suelo hincado o tumbado rodeado de un relleno de carbón de coque. A intensidades de corriente baja de 1ª, su vida es prácticamente ilimitada, siendo su capacidad máxima de salida de corriente de unos 12 a 15 A por ánodo. Su consumo oscila a intensidades de corriente altas, entre 0,5 a 0,9 Kg/Amp•año. Su dimensión más normal es la correspondiente a 1500 mm de longitud y 75 mm de diámetro. Grafito: puede utilizarse principalmente en terrenos de resistividad media y se utiliza con relleno de grafito o carbón de coke. Es frágil, por lo que su transporte y almacenamiento debe ser cuidado. Sus dimensiones son variables, su longitud oscila entre 1000-2000 mm y su diámetro entre 60-100 mm, son más ligeros de peso que los ferro silicios. La salida máxima de corriente es de 3 a 4 A por ánodo, y su desgaste oscila entre 0,5 y 1 Kg/Amp•año. Titanio-platinado: este material esta especialmente indicado para instalaciones de agua de mar, aunque sea perfectamente utilizado en agua dulce o incluso en suelo. Su característica más relevante es que a pequeños voltajes (12V) se pueden sacar intensidades de corriente elevadas, siendo su desgaste imperceptible. En agua de mar tiene sin embargo limitaciones en la tensión a aplicar, que nunca puede pasar de 12V, ya que ha tensiones más elevadas podrían ocasionar el despegue de la capa de oxido de titanio y, por lo tanto la deterioración del ánodo. En agua dulce que no tengan cloruro pueden actuar estos ánodos a tensiones de 40-50V. Resumen El proceso de corrosión debe ser visto como un hecho que pone en evidencia el proceso natural de que los metales vuelven a su condición primitiva y que ello conlleva al deterioro del mismo. No obstante es este proceso el que provoca la investigación y el planteamiento de formulas que permitan alargar la vida útil de los materiales sometidos a este proceso. En la protección catódica entran en juego múltiples factores de los cuales hay que tomar en cuenta al momento del diseño del sistema. En el trabajo se confirma que la lucha y control de la corrosión es un arte dentro del mantenimiento y que esta área es bastante amplia, dado al sinnúmero de condiciones que se encuentran sometidos los metales que forman equipos , herramientas y especialmente cañerías.
|