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El desafío energético [1]

Enviado por : Admin en 04 Ago, 2007 - 01:19
actualidad [2]
Introducirse en el tema energético requiere comprender que su análisis articula diferentes campos de estudio, desde los meramente de índole económica, pasando por los de carácter legal e institucional hasta arribar a cuestiones de naturaleza ambiental. A su vez, cada una de las ópticas con las cuales se puede abordar el tema tiene diferentes marcos temporales de referencia, desde los de muy corto plazo hasta los horizontes de planeamientos contenidos en los esquemas de sustentabilidad integral de larguísimo plazo.

Matríz de Consumo Final. Año 2004
Matríz de Consumo Final. Año 2004
La Argentina está atravesando, y no por primera vez en su historia reciente, una crisis energética de gran magnitud y de difícil grado de resolución. Sus consecuencias se hacen sentir en todos los sectores de la sociedad, pero repercuten negativamente y de un modo concluyente en el sector industrial, el cual está sobrellevando el mayor peso del ajuste, a pesar de representar tan sólo el 32,05% de la matriz de consumo final (específicamente, sólo 23,48% participa en el consumo final del sector industrial propiamente dicho, el restante 8.58% de participación corresponde a lo que se denomina consumo no energético, definido como el empleo de recursos energéticos como materia prima para la fabricación de bienes no energéticos, explicado principalmente por la industria petroqu ímica. Fuente: Balance Energético Nacional 1960-2005, Secretaría de Energía de la Nación).
La presente crisis, que no obstante su carácter estructural está siendo agravada por la alta incidencia coyuntural de las inclemencias climáticas registradas en el corriente año, se remonta a principios de 2002, como resultado del agotamiento del paradigma energético reinante en la Argentina en las décadas de los ´80 y ´90, basado en la abundancia relativa del recurso gas natural a precios bajos. Debe destacarse en ese contexto que, paralelamente y en convivencia con lo antedicho, el país logró un rápido crecimiento económico impulsado por el cambio de precios relativos favorable a la producción de bienes transables, agro e industria en detrimento del sector servicios, aún siendo éste un definido patrón de crecimiento altamente intensivo en energía.

Consumo Per Cápita de Energía: año 2004. En Millones de Btu.
Consumo Per Cápita de Energía: año 2004.
 En Millones de Btu.
Con el fin de alcanzar una resolución que conduzca al menor costo en términos de crecimiento de la actividad económica, existen todo tipo de medidas propuestas por aquellos que entienden del tema. Aquellas que buscan incidir por el lado de la demanda abarcan un espectro muy amplio, ya que van desde la sugerencia de ahorrar o restringir el consumo energético como solución de corto plazo, hasta promover campañas tendientes a concientizar a la sociedad en el uso racional de la energía.

Debe tenerse en cuenta que Argentina muestra tasas de crecimiento promedio anual del consumo energético para el período 1980-2004 que rondan el 2.2%, mientras que para el mismo período la tasa de crecimiento del PIB fue de tan sólo 1.2%. En tanto, si se analiza el consumo energético en términos per cápita con respecto al resto del mundo, Argentina tiene un consumo medio que coincide con el del promedio mundial, 71 M.Btu y 70M.Btu respectivamente, sin embargo, en la región sólo es superado por Chile (74M. Btu) y Venezuela (115M.Btu).
Dentro de las propuestas esbozadas regularmente, la de reformular la estructura tarifaria se caracteriza no sólo en impactar por el lado de la demanda, ya que afecta abiertamente las decisiones de consumo, sino por incidir sobre el lado de la oferta, condicionando las decisiones de inversión. Una suba de tarifas que deviene en un aumento de la rentabilidad empresaria, se recomienda que se aplique conjuntamente con un esquema de subsidios que contemple a los sectores de bajos recurso.
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Consumo Per Cápita de energía primaria: Argentina 1980-2004. En Millones de Btu
Consumo Per Cápita de energía primaria:
Argentina 1980-2004. En Millones de Btu
Por otra parte, en relación a las propuestas por el lado de la oferta, en el corto plazo no existe lugar para la implementación de medidas que vayan más allá de aumentar las importaciones de combustibles líquidos y de gas natural y reducir las exportaciones de los mismos, así como implementar cortes en el suministro de energía a las industrias e interrumpir la venta de GNC, si es que se tiene como objetivo de política no afectar el suministro de energía residencial. En el mediano plazo, se entiende que es crucial la concreción de obras de infraestructura, principalmente en el sector transporte, así como aquellas que logren aumentar la capacidad de generación de energía (nuevas usinas eléctricas, finalización de plantas de Yacyretá y Atucha II, etc.).

Pero el gran desafío es la diversificación por el lado de la oferta de la matriz de producción de energía, con el fin de volverse menos dependientes de las energías no renovables. El paradigma energético de la Argentina de los ´80 y ´90 cambió: de un concepto de abundancia relativa del recurso gas natural a precios bajos, debemos pasar a un recurso escaso con precios crecientes en un plazo previsible, lo que implica afrontar cambios culturales en la forma de planificar la energía hacia el futuro. Los datos oficiales sobre las reservas de hidrocarburos gasíferos con que cuenta la Argentina nos indican claramente que hoy el desarrollo energético en base a la penetración continua del gas natural ya no es sustentable. Por ende, es necesario implementar reformas profundas para lograr un abastecimiento energético diversificado, lo cual requiere no sólo invertir en desarrollar energías alternativas, sino internalizar criterios no económicos en el momento de evaluar la factibilidad de desarrollo de energías no tradicionales.

La rentabilidad de energías no tradicionales es usualmente evaluada en función del costo de oportunidad de utilizar una energía alternativa. Dicho costo de oportunidad está asociado al precio del petróleo como bien sustituto, debido a lo cual el precio del petróleo se vuelve una variable crucial, pero más aún las proyecciones acerca de sus valores futuros. Considerar valores futuros implica introducir una fase dinámica en el análisis, debiendo ampliar el marco de estudio de manera de incorporar el panorama mundial esperable en los próximos años. En tal sentido, el comportamiento de Estados Unidos y de China (las dos economías más grandes del mundo y los dos mayores consumidores mundiales de energía) debe ser estudiado con detenimiento.
Consumo Total de Energía Primaria.
Consumo Total de Energía Primaria.
El crecimiento de la demanda China en los últimos 20 años no tiene precedentes: ha crecido a tasas del orden del 5% de promedio anual. En función del comportamiento observado y respondiendo a las proyecciones que indican que en términos de paridad del poder adquisitivo la economía china se ubicará para el año 2010 por encima de la estadounidense, alcanzando casi a duplicarla para el 2030, US Energy Information Administration proyecta que a partir del año 2025 China será el primer consumidor mundial de energía, desplazando de esa posición a Estados Unidos.

En consecuencia, es esperable que la mayor demanda de China por combustibles presione por sobre lo oferta mundial de los mismos. Hoy por hoy, China importa el 42% del petróleo que consume e importa el 100% de sus derivados, previéndose que para el 2025 más del 70% del combustible será importado. Esto inducirá a una suba en el precio de los combustibles en el mercado mundial, que de confirmarse las previsiones que estiman que Argentina será un importador neto para esa fecha, el impacto sobre el desenvolvimiento de la economía, si no se ha logrado diversificar la matriz de consumo, será más que limitante para el crecimiento económico, con efectos directos sobre el bienestar de la sociedad en su conjunto.

Es por ello que, con espíritu de desafío, deben incorporarse los precios futuros esperados en el momento de evaluar la rentabilidad de desarrollar energías alternativas, teniendo en cuenta las previsiones de dotaciones de recursos con que cuenta el país con respecto al mercado mundial. El rol del Estado es pues crucial e indelegable, no sólo por ser el sector energético sumamente estratégico, sino también porque los privados maximizan rentabilidad sin internalizar los escenarios de alto riesgo e incertidumbre que caracterizan al sector.

Por Nadina Mezza, nmezza@inti.gov.ar [3]
Fuente: Saber Como INTI [4]
Links:
  [1] http://www.construsur.com.ar/index.php?name=News&file=article&sid=227
  [2] http://www.construsur.com.ar/index.php?name=News&catid=&topic=6
  [3] http://www.construsur.com.ar/mailto:nmezza@inti.gov.ar
  [4] http://www.inti.gov.ar/sabercomo/sc55/inti10.php
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